Sobre el cavaquinho



El cavaquinho

Por Henrique Cazes

Traducción por Tomás Cabado

 

El cavaquinho es un instrumento de origen portugués y el miembro más agudo de la familia de guitarras europeas de tapa chata.
Esta familia, tan cultivada en España, fue llevada al norte de Portugal por los vizcaínos (provenientes de Vizcaya, hoy País Vasco) y fue en Braga (región de Río Minho) que floreció el cavaquinho, de ahí que es llamado muy comúnmente “braguinha”. Otras denominaciones usadas en Portugal son: machimbo, machim, machete o marchete, braguinho y cavaco.
El temperamento festivo del pueblo de Minho, con sus cantos en la calle y sus danzas festivas, fue el medio ideal para que el cavaquinho se volviera popular. Encontramos en un documento de 1719, “Régimen para el oficio de guitarrista”, recomendaciones sobre la construcción de guitarras, extendidas al cavaquinho.
Con el pasar de los años el cavaquinho fue siendo llevado a otras regiones de Portugal, dentro y fuera del continente.
En Lisboa, el cavaquinho ganó aires más cosmopolitas y pasó a ser usado en conjunto con mandolinas, violas y guitarras, en las llamadas “tunas”. El instrumento rudimentario de los campesinos, en el que el mástil y la caja eran una sola pieza (diapasón raso), ganó una mejoría para ampliar su sonido y proyección sonora. Se trata de un diapasón de una madera de mayor densidad pegada sobre el mástil y que avanza por encima de la caja hasta las proximidades de la boca. Esta pieza confiere mayor resistencia contra combeos y aumenta la duración del sonido. Según parece, fue en Lisboa que se empezó a usar la púa para tocar. Hasta entonces, el cavaquinho de Minha era tocado de forma rasgueada, con los dedos pulgar e índice de la mano derecha.
Habiendo ido a Algarve, y a las provincias ultramarinas de Azores e Ilha da Madeira, el cavaquinho, por su portabilidad, sería luego embarcado rumbo a las colonias que Portugal conquistó y estableció en todo el mundo.
Así, ese pequeño pedazo de madera –como su nombre lo indica- fue llevado a África (Cabo Verde, Guinea Bissau, Angola, Mozambique), Goa en India, Yakarta en Indonesia, Hawái y finalmente, a la tierra que adoptó y consagró al instrumento: Brasil.

Materiales y construcción

Un instrumento popular como el cavaquinho es hecho de la forma en que se puede, con las maderas y mano de obra que estén disponibles. Siendo así, se encuentran cavaquinhos de las más diferentes maderas y con los errores de fabricación más rudimentarios hasta el día de hoy. A fin de orientar a las nuevas experiencias, voy a trazar aquí la descripción del “cavaquinho ideal”.
Este instrumento tiene fondo y laterales de jacarandá de Bahía, tapa de pino europeo, mástil y clavijero de cedro y diapasón de ébano. Los trastes deben ser de un material bien resistente, no muy finos, y las mecánicas independientes (una para cada cuerda) y de pino fino. El traste cero -un facilitador para la construcción del diapasón, poco a poco va cayendo en desuso. Debajo, un diseño explicativo de las partes del instrumento con las denominaciones más usadas.
La estructura de la tapa presenta normalmente tres barras armónicas de sustentación, pero en muchos instrumentos hechos exclusivamente para acompañamiento, las barras son suprimidas. Estos instrumentos, que presentan una caja de menor altura y cuyo sonido prácticamente no se sostiene, son conocidos como “modelo Canhoto”.

Afinaciones, cuerdas y púas

Como todo instrumento popular, el cavaquinho involucra varias afinaciones, siendo la más conocida Re-Sol-Si-Re. En Portugal aún encontramos:

  • Re-So-Si-Mi usada em Coimbra
  • Sol-Re-Mi-La llamada afinación para “Malhão e vira”, “a la vieja moda”
  • Sol-Do-Mi-La afinación usada en la región de Barcelos
  • Re-La-Si-Mi considerada por muchos como la más versátil armónicamente

En Brasil, la afinación Re-Sol-Si-Re es mayoritaria, pero existen usuarios de Re-Sol-Si-Mi que, en opinión de quien escribe, es la mejor solución para usar el cavaquinho en solos. La afinación por quintas como la del bandolim, Sol-Re-La-Mi, modifica mucho el timbre del instrumento, pero tiene un resultado en el acompañamiento que funciona especialmente bien para el samba.
Las cuerdas que una vez fueran de tripa ahora son de acero, y las púas que antes eran de caparazón de tortuga, hoy son hechas de diversos compuestos plásticos.

El cavaquinho en Brasil

Tocado desde los tiempos del Brasil colonial, el cavaquinho participó activamente de la génesis del lundu, considerado el primer género popular del país. Más tarde, a mediados del siglo XIX, el instrumento estuvo presente en la llamada “música dos chorões”.
En los tríos de tipo flauta, cavaquinho y guitarra, considerada la primera formación instrumental del choro, el cavaquinho cumplía una función mixta: mitad armónica, mitad percusiva.
Ya a partir del momento en que la percusión empieza a ser incorporada en lo que sería llamado el “conjunto regional”, el cavaquinho ejerce su función de amalgama entre las cuerdas y la percusión.
Al día de hoy, si tocan dos guitarras y un pandeiro, el sonido no se compacta. Sólo cuando entra el cavaquinho es que esa base, tan usual en la música brasilera, funciona satisfactoriamente.
Con el surgimiento del samba en la década de 1910, el cavaquinho ganó especial importancia, tanto en los aspectos más visibles, como el desfile de las escolas de samba, como en la intimidad de la creación sambística.
Es muy común que sambistas que no aparecen en público tocando el cavaquinho o cualquier otro instrumento, lo utilicen en la creación de una melodía o una armonía. Cierta vez le pregunté a Élton Medeiros cómo conseguía sus resultados melódicos, él contestó: “lo voy haciendo de oído, después agarro el cavaquinho sólo para sacarme el veneno”.

Históricamente, tres cavaquinhistas fueron fundamentales en la historia de Brasil:


  • Nelson Alves (1885 – 1960): integrante del grupo de Chiquinha Gonzaga y de los Oito Batutas. Autor de choros como “Mistura e Manda” y “Nem ela… nem eu”.
  • Canhoto (Waldir Federico Tramontano 1908 – 1987): presencia decisiva en la historia de los llamados “conjuntos regionais”, formó con Dino y Meira el más célebre trío de base. Tocó en el conjunto de Benedito Lacerda desde fines de los años 20 y después lideró su propio grupo.
  • Waldir Azevedo (1923 – 1980): el popularizador del cavaquinho como instrumento solista. Autor de grandes sucesos como “Brasileirinho”, “Pedacinhos do céu” e “Delicado”. A partir de su éxito dentro y fuera de Brasil, fueron surgiendo muchos solistas del instrumento, casi todos imitadores de Waldir.

Desde mediados de los años 30 hasta la década del 60, toda estación de radio en Brasil tenía su regional y allí estaba siempre, en esa función de mediocampista, el cavaquinho. Ya en el Conjunto Época de Ouro, creado por Jacob do Bandolim a comienzos de la década del 60, el cavaquinho participaba con pequeños solos y segundas voces ejecutadas por Jonas Pereira da Silva.
Con la reanudación del choro en la década del 70, el cavaquinho se renovó y surgió una nueva generación de la cual formo parte, junto con Alceu Maia, Walmar Amorim, Luciana Rabello y Márcio Almeida, entre otros. Se puede decir que esta generación fue la primera en leer música y en la que se formaron arregladores.
En función de un mayor perfeccionamiento técnico y musical de sus ejecutantes, el cavaquinho fue siendo más aprovechado en sus potencialidades, como en los casos de la Camerata Carioca o de la Orquesta de Cordas Brasileiras, en las cuales el instrumento tocó desde Bach hasta Piazzolla.
Dos variaciones de la forma del cavaquinho ganaron adeptos desde la década de 1970. Primero, la guitarra bahiana, cavaquinho eléctrico de cuerpo macizo, solista de los tríos eléctricos. Después, en la década siguiente, el banjo cavaquinho, con mayor volumen, ganó proyección con el éxito del formato llamado “de pagode” en los conjuntos de samba.
Desde 1985 he trabajado junto con los luthiers Mário Jorge Passos y Tércio Ribeiro, para solucionar los problemas técnicos de construcción del cavaquinho, con resultados que mejorarán sensiblemente al instrumento en términos de afinación, proyección del sonido y posibilidades expresivas.
Lancé en 1988 el método “Escola Moderna do Cavaquinho” y este se convirtió en el más usado, naturalmente por ser el más completo y atender a las necesidades de los cavaquinistas actuales de utilizar acordes alterados en sus armonizaciones. En breve lanzaré una continuación del método, con 12 estudios para cavaquinho solo de mi autoría. Aún queda mucho por evolucionar con el cavaquinho en este inicio del siglo XXI.

2 comentarios:

  1. hola tendran algun plano de cavaquinho, me seria de gran auda, Gracias... enzo_elcarpo@hotmail.com

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  2. necesitos las medidas exatas para construirlo

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